Hace un par de días leí que por causa de la reticencia de la gente a salir y la caída del turismo, 6500 restaurantes cerraron en México desde el la aparición de la Influenza A. Esto implicó la destrucción de más de 55.000 empleos.
Eso implica que esta enfermedad mató en México muchas más empresas que personas. Y el cálculo apenas incluye sólo los restaurantes.
Esto encierra un aprendizaje muy interesante para cualquier emprendedor: Shit happens.
«Shit Happens» es una expresión en inglés que significa literalmente «Mierdas ocurren» y expresa la idea de que a todos nos pasan cosas malas en el momento menos pensado y sin ninguna razón en particular.
Imaginen por un momento que son los dueños de un restaurant en Mexico DF. Un día antes de que empiece la epidemia, estaban felices haciendo un balance del gran comienzo de año que habían tenido. Meses atrás un inversionista se había acercado para ofrecerles inyectar capital, pero le dijeron que no lo necesitaban. Después de todo, para que lo querrían si su negocio nunca había estado mejor!?
¿Saben qué? Shit happens. De repente, sin aviso, algo que aparentemente nada tiene que ver con tu negocio cambia radicalmente el panorama y estás en serios problemas.
Ustedes tal vez estarán pensando: pero si es algo enesperado, imprevisible y no relacionado a mi negocio, ¿qué podría hacer para evitarlo?!
De lo que se trata no es de evitarlo sino de estar preparados. Piensen un minuto: así como las enfermedades matan mucho más a quien ya venía con sus defensas bajas o arrastrando alguna otra enfermedad anterior, los 6.500 restaurantes que murieron, casi con seguridad, no eran cualquiera. Muy probablemente la mayoría fueran aquellos que ya venían coqueteando con el colapso.
Un negocio que estaba andando muy bien con certeza estará mucho mejor parado para resistir una «malaria». Uno que, aún pareciendo innecesario acumuló capital en los momentos de auge, ya sea del propio giro del negocio o de inversores, también.
De lo que se trata es de ser previsores. De ser conscientes de que «shit happens» en el momento de tomar nuestras decisiones. Y también de tener algunos planes generales de contingencia preparados para aquellas «mierdas» que no son enteramente imprevisibles, como por ejemplo le sucedió a Officenet con la devaluación de la moneda en Argentina a fines de 2001.
Finalmente, un ejemplo bien ilustrativo de «shit happens»: En el año 2005 tuvimos que mudar las oficinas y el depósito de Officenet en Brasil. Fue un trabajo de muchos meses mudar todo sin que la compañía deje de operar. El lunes 23 de mayo finalmente terminamos el proceso y comenzamos a operar 100% desde nuestra nueva ubicación. Menos de dos días después, el equivalente de dos meses de lluvia cayó en 11 horas, causando la peor inundación en la ciudad de Sao Paulo desde 1943. Nuestro depósito quedó con un metro de agua (pueden ver una galería de fotos impresionantes acá).
Casi dos millones de dólares en mercaderías fueron destruídas. Nos tomó casi 10 días volver a operar con normalidad, la única interrupción de servicio que tuvo Officenet en su historia. Esta situación nos encontró sin ninguna preparación para manejar una crisis de ese tipo.
¿El depósito viejo? Por supuesto que no entró una gota de agua!
Como cierre, invito a los que quieran a compartir en los comentarios sus propios «shit happens».



