Hace dos meses atrás, cuando Riquelme le negó el saludo a Palermo en el momento de alcanzar su record de goles, escribí un post cuyo párrafo final resultó ser profético. Allí decía:
«Muchos opinarán que Riquelme debería ir al Mundial y no estará. Nadie en su sano juicio pensaría que Palermo a a sus 36 años pudiera ir pero en una de esas… quién te dice, tiene su “revancha”: El patadura dedicándole un gol al talentoso desde Sudáfrica. Me encantaría que esta fábula termine con esa moraleja.»
Hoy Martín hizo realidad mi sueño. Y al hacerlo, nos hizo un regalo enorme a todos los que en este mundo, sea en fútbol o cualquier otra actividad, a los que las cosas no nos vinieron regaladas. A los que tenemos que transpirar mares para conseguir lo que otros logran casi sin pensarlo.
Martín nos mostró el poder colosal del optimismo, de la tenacidad, de la convicción.
Desde hoy, todo es posible. GRACIAS MARTIN!




