
Hace unos días atrás me pidieron que escriba una breve columna para el diario La Nación, para acompañar una nota sobre el futuro de las ciudades inteligentes. Elegí escribir sobre uno de los temas que más me fascina al respecto: la relativamente próxima llegada de autos autónomos, capaces de conducirse a sí mismos.
Como siempre, las limitaciones de espacio en los diarios obligan a dejar cosas afuera. Por esa razón, aquí comparto con los lectores de Riesgo y Recompensa una versión algo más extensa de la nota publicada ayer. Incluyo también algunos links a cosas interesantes y videos que el diario no permite agregar. ¡Espero que la disfruten!
Piloto Automático: El gran cambio de los autos-autónomos
De los cambios radicales que se avecinan a la estructura de las ciudades, ninguno está más próximo y será más trascendente que la llegada de autos capaces de conducirse a sí mismos.
Que las personas manejemos autos es de por sí una aberración. Somos los causantes de la abrumadora mayoría de los accidentes, conduciendo con limitadísima información. Usando apenas lo que ven nuestros ojos (y muchos manejan sin anteojos cuando los necesitan) y lo que oyen nuestros oídos (si no está demasiado fuerte la radio) dirigimos aparatos de más de una tonelada a 130 Km/h. Para peor, en ocasiones complicamos más las cosas manejando mientras usamos el celular o después de consumir alcohol o tranquilizantes.
Adicionalmente, cada año agregamos más y más automotores a las ciudades casi sin mejoras en la infraestructura, de modo que cada vez se vuelve más tortuoso circular y más difícil estacionar.
Felizmente, hay luz al final del túnel. Investigadores en inteligencia artificial están muy avanzados en desarrollar autos autónomos. En particular, un modelo diseñado por la Univ. de Stanford y Google lleva recorridos más de 350.000 Km en carreteras y en zonas urbanas. Aquí pueden leer algo acerca de cómo funcionan (en inglés) y aquí ver videos sorprendentes del auto en un circuito cerrado que no conoce, «viendo» el camino y decidiendo las maniobras que lo mantienen en velocidad entre los conos que delimitan la ruta, desde afuera y desde adentro del vehículo. Hace unos días incluso difundieron un video donde en el lugar del conductor viaja una persona ciega. El año pasado Google trajo uno a Singularity University para que pudiéramos verlo de primera mano!.
El impacto de esta tecnología será extraordinario. Por ejemplo: actualmente, si vamos circulando a 130 Km/h y el conductor del auto delante nuestro aprieta el freno, el único aviso que recibimos es el encendido de una luz roja que no indica nada sobre la intensidad de la frenada. En una milésima de segundo debemos ver a qué distancia y velocidad está el auto de atrás y decidir cuánto frenar. Los autos autónomos no tendrán inconveniente en comunicarse entre sí de modo casi instantáneo, logrando una reducción coordinada de la velocidad. La comunicación no se limitará a los autos inmediatamente próximos. Estos a su vez avisarán a los que le siguen, convirtiendo el manejo en autopistas en una cuidada coreografía vehicular!
Este cambio, a su vez, permitirá reducir casi a cero la distancia entre vehículos, aumentando de manera considerable la capacidad de calles y rutas solucionando los problemas de congestión actuales. Los semáforos serán también algo del pasado: en las intersecciones, los autos de ambos sentidos pasarán de manera sincronizada, sin necesidad de detenerse, salvo para el cruce de peatones.
Por último, desaparecerán también los problemas de estacionamiento, pudiendo los autos retornar vacíos a nuestro garage y regresar a recogernos a la hora en que los programemos.
Los desafíos no son tanto tecnológicos como culturales y legales. Quedan muchos detalles por responder, como por ejemplo quién es responsable en el caso de un accidente que involucre a un auto autónomo, y aún peor si va vacío. ¡Pero Google ya ganó la primera batalla! A mediados del año pasado ya logró que el Estado de Nevada en USA sea el primero en legalizar la circulación de autos autónomos.
El manejo en tránsito es una de las principales causas de estrés para los habitantes de una gran ciudad. La mejora a la calidad de vida urbana que estos cambios traerán promete ser enorme.



