Este es el cuarto y último post de la serie sobre parapente y Entrepreneurship. En los tres anteriores hablamos sobre la preparación para emprender, el startup del emprendimiento y la fase de crecimiento. Ahora es tiempo de hablar sobre cómo lidiar con la adversidad.
Un rato después del placentero vuelo del post anterior, el horizonte empezó a llenarse de nubes. Como si la naturaleza hubiera querido darme letra para escribir en el blog. La metáfora para el Entrepreneurship era perfecta. En países como la Argentina, justo cuando la cosa se empieza a poner linda, aparece una tormenta que amenaza con cortarte las alas.
La nubosidad fue aumentando hasta que apenas se podía ver a unos metros de distancia y el valle abajo había desaparecido. Sin poder saber qué había adelante, tuve que tomar la decisión: despegar y perderme en las nubes para ver qué me encontraba o permitir que las nubes detuvieran el vuelo.
Veamos ahora algunas ideas sobre cómo enfrentar la adversidad, en el parapente y en el Entrepreneurship:
1) Confiar en tus ‘mapas’: Siempre hay momentos en la evolución de los emprendimientos en que el horizonte se vuelve sombrío y el futuro incierto. Son los puntos de quiebre, los que realmente te ponen a prueba. En esas ocasiones, si la visión no nos sirve, lo mejor es confiar en nuestra experiencia y en los demás sentidos. El conocimiento del ´terreno´que adquirimos en etapas normales es la mejor herramienta para mantener la confianza.
2) Tomar las decisiones difíciles antes de que ocurran: Nueve meses antes del colapso económico de Diciembre de 2001 en Argentina, en Officenet ya estábamos trabajando en preparar lo que en ese momento llamamos «Plan Pi».
Ese plan contemplaba todas las decisiones que habría que tomar y todos los cambios que habría que hacerle al negocio en un escenario como el que vino después. En ese momento, aún con la cabeza fría y enfrentando un escenario hipotético, pudimos marcar el tortuoso camino a seguir si la situación desmejoraba. Cuando efectivamente el colapso ocurrió, todas las decisiones más difíciles estaban tomadas. Tomarlas en el calor del momento hubiera sido enormemente más difícil. Como esos carteles que dicen: «En caso de incendio rompa el vidrio», rompimos el vidrio, miramos lo que nosotros mismos habíamos resuelto en tiempos de calma y lo pusimos en práctica.
El prepararse para los escenarios difíciles bastante antes de que ocurran y armar planes de contingencia es esencial. Es muy difícil resolver después sobre la marcha. Analizarlos antes además permite considerar diferentes futuros posibles y delinear cursos de acción distintos según qué sea lo que encontremos.
3) A problemas ordinarios, soluciones ordinarias; a problemas extraordinarios, soluciones extraordinarias: No se puede enfrentar circunstancias anormales con nuestros métodos de trabajo habituales. Los procesos operativos están diseñados para lidiar con un determinado contexto. Y un error bastante común es tratar de solucionar estas situaciones fuera de lo común con nuestras herramientas de siempre.
Lo primero que hay que hacer es adoptar una mentalidad de emergencia y tener la flexibilidad de redefinir todo lo que sea necesario para ponernos a la altura del desafío que enfrentamos.
4) Priorizar la superviviencia: La supervivencia de la compañía es el único norte a seguir. Todos los demás objetivos de largo, o incluso mediano, plazo quedan relegados a un segundo plano. Tener eso en claro brinda comfort a la hora de llevar adelante los cambios más dolorosos.
Era el viernes 21 de Diciembre. La Argentina había colapsado el día anterior y yo estaba sentado solo en mi oficina, revisando lo que el Plan Pi indicaba: decía que al desatarse el colapso económico una de las primeras acciones a tomar para poder sobrevivir era achicar la cantidad de empleados de la compañía.
Una empresa que hasta ese momento no había parado de contratar gente, de repente se veía enfrentada a tener que dejar ir a una parte importante de su propio equipo. Todo esto además sucedía en vísperas de Navidad. Yo me sentía completamente apesadumbrado por lo que tenía por delante. Buscaba desesperado alguna excusa que me permitiera posponer la decisión, al menos hasta que pasara la Navidad y el Año Nuevo. Llamé a uno de los Directores de la compañía para consultarlo y él me dijo que le parecía lógico esperar hasta después de las Fiestas. Suspiré aliviado.
Pero un minuto después, algo dentro mío me marcó que tenía que avanzar. Y con dolor en el alma, llevé adelante lo que habíamos definido meses antes. Y en el fin de semana que siguió se adoptó una decisión de duplicar los costos indemnizatorios que podría, de haber pospuesto yo la decisión, haber dejado a Officenet casi en quiebra.
Mirado en retrospectiva, pese al dolor del momento, queda la satisfacción de haber sabido priorizar la supervivencia, tomar las decisiones difíciles cuando hubo que hacerlo y haber así conservado el empleo de todas las personas que siguieron con nosotros y todas las que, una vez recuperados, pudimos contratar después.
Espero que esta serie de posts haya resultado útil a emprendedores en las diferentes etapas del proceso de llevar adelante proyectos.



