Hoy es el día en que Officenet cumple 13 años. Y también es el día en que finalmente estoy llevando a cabo un cambio muy trascendente en mi vida que vengo madurando hace mucho tiempo.
Si Officenet existe hoy es, entre muchas otras razones, porque hace 14 años atrás, contrariando las expectativas y consejos de la mayoría de mis amigos y familiares, decidí dejar el confort de tener un buen puesto en Procter and Gamble y lanzarme junto a Andy Freire a la incierta aventura de construir una empresa.
Nuestra tendencia natural como personas es tratar de minimizar el riesgo en nuestras vidas y acomodarnos allí donde nos sentimos cómodos. Por eso el tagline” de este blog propone como ejercicio la búsqueda conciente de sacarnos a nosotros mismos de la “zona de confort”.
Pero la vida tiene vueltas curiosas, y Officenet, que años atrás representaba un enorme salto al vacío para mí, ya hace varios se convirtió en un espacio demasiado confortable. Y del mismo modo que me pasó un día cuando hice un “click” y decidí hacer lo anti-intuitivo y dejar Procter, hace unos meses llegué a la conclusión de que, otra vez, era hora de juntar coraje, salir de esa zona de confort y encarar desafíos nuevos.
Más allá de Andy y de mí, si Officenet fue posible fue gracias a muchísimas personas que, de una manera u otra, hicieron que este “paseo en alfombra voladora” fuera posible. Como manera de agradecimiento, quiero compartir ahora con ustedes mi mensaje de ayer a todas las personas que trabajan actualmente en Officenet. Ojalá llegue así a algunas de las personas que hicieron su aporte y hoy ya no están en ON. Agradezco así:
– A los que confiaron en Andy y en mí cuando éramos apenas dos chicos apasionados e inconcientes.
– A Andy mismo, compañero de aventuras en los momentos más vertiginosos.
– A los que dudaron de mí y me dieron el impulso de probarme a mí mismo cuán lejos podía llegar.
– A los que se sumaron a este sueño en cada una de las etapas y dejaron lo mejor de sí. Montones de personas increíbles con las que fue un honor poder trabajar.
Para todas esas personas y para todos los que quieran leerlo, el mensaje de mi despedida de Officenet:
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Estimados amigos,
En vísperas del cumpleaños número 13 de Officenet, miro por un instante hacia atrás y no puedo creer lo que hemos construido en estos años. De aquellos comienzos muy modestos con un galpón semi vacío al que le entraba agua por todos lados (ver foto arriba) y ese grupo de 20 locos iniciales, en poco más de una década nos hemos convertido en una empresa internacional, con más de 700 personas trabajando y atendiendo a decenas de miles de clientes.
Algunas maneras «distintas» de ver la magnitud de lo que hemos hecho:
– En este tiempo hemos entregado más de 3.700.000 pedidos a más de 165.000 empresas.
– Entre nuestro cliente más al norte y nuestro cliente más al sur hay 6,600 Km de distancia, casi la distancia de Buenos Aires a Miami.
– Dentro de esos pedidos hemos vendido más de 120.000.000 de Kg de resmas, equivalentes al peso de 563 Jumbos 747 o 59 Transbordadores espaciales.
– Eso equivale también a 23.350.000.000 hojas, que desparramadas en el piso podrían cubrir más de 7 veces la ciudad de Buenos Aires entera.
– Si usáramos todos los instrumentos de escritura que hemos vendido para trazar una línea continua, ésta tendría una longitud de 480.000.000 de Km, es decir que podría dar 12.000 vueltas a la Tierra, ir 1250 veces a la Luna o casi 9 veces a Marte.
Pero si nos quedamos únicamente con este tipo de impactos yo creo que pasaríamos por alto lo más importante que hemos logrado en estos 13 años.
Por un lado, de manera directa e indirecta, hemos creado oportunidades de trabajo y la posibilidad de sustento a muchos miles de familias. Yo soy un convencido de que los verdaderos motores del crecimiento de un país no son las grandes empresas que llevan años y años de creadas, sino el surgimiento de compañías nuevas como ésta. La llegada de enormes empresas internacionales como Staples que invierten en nuestro país amplifica ese impacto. Reconocimientos como el de «Great Places to Work», además, muestran que no sólo creamos empleos: creamos una empresa con una cultura de respeto por su gente. Creamos una «camiseta» que da orgullo llevar puesta.
Por otra parte, hemos redefinido por completo una industria, empujando constantemente hacia arriba los estándares de calidad que la gente espera a través de innovaciones tan revolucionarias como atender bien y rápido los llamados telefónicos o mandar lo que la gente pide sin errores, cambios ni omisiones. Con nuestra permanente exigencia de calidad hacia nuestros proveedores, el impacto de nuestro compromiso con hacer las cosas bien no se limitó a la distribución misma de insumos de oficina, alcanzando también varias de las actividades relacionadas a la nuestra.
A través de muchos de los casos de estudio que se escribieron en diferentes universidades del mundo, lo que hicimos sirvió de ejemplo e inspiración para numerosas personas en los países más variados. Para ellos, leer sobre la experiencia de Officenet les mostró que es posible idear una gran locura, arremangarse y trabajar duro y así convertirla en realidad.
Pero quizá lo más importante para mí es que conseguimos eso sin nunca comprometer nuestros valores. La mayoría de las personas en Argentina creen que la única manera de lograr lo que logramos es haciendo «truchadas». Sin pagar algunos impuestos, sobornando a ciertas personas, buscando amigos en los gobiernos o teniendo empleados en negro todo este camino hubiera sido mucho más fácil y Officenet tal vez sería hoy una empresa mucho más grande. Pero no es el camino que elegimos. Optamos por la ruta mucho más ardua de construir y a la vez demostrar que se pueden hacer las cosas bien. Que en la Argentina es posible cumplir la ley, tener valores éticos intachables y aún así conseguir enormes logros. Aún cuando me frustro mucho cada vez que se reconoce como «piola» al que actúa mal y se considera «boludo» al que hace lo correcto, mi mayor orgullo de todos es haber contribuido a crear esta gran banda de ingenuos que creemos que hacer realidad los sueños es posible, pero sólo es deseable si lo hacemos de manera coherente con nuestros valores.
El día 31 de mayo se cumplen 5,000 días desde que empezamos con Andy Freire a planear esta locura. Y ese hito es para mí un buen momento para dar vuelta una página y cerrar un ciclo. Por eso, el 31 de mayo será mi último día como CEO de Officenet. Alguna vez escuché decir que el verdadero nacimiento de las organizaciones es el día en que se apartan sus fundadores. Y como tal veo este momento como un comienzo para Officenet más que un final. Es el momento de dejar que sean ustedes los que sigan avanzando esta causa con la misma pasión y compromiso con que lo han hecho siempre.
Aún dejando de ser el CEO, siempre llevaré conmigo el honor de haber sido fundador de Officenet. Les agradezco enormemente a todos haber vivido todos estos años y este sueño conmigo. Y les deseo de corazón que todos los logros que consigan en el futuro empequeñezcan lo que hemos logrado hasta aquí.
Les dejo a todos un saludo afectuoso,
Santiago




